Un país en medio de la nada: Bienvenidos a Sealand.

Ayer fui a cenar con dos grandísimos amigos. Y ya se sabe, se empieza a hablar de una cosa y se termina hablando de algo totalmente distinto. Pues bien, terminamos hablando de microestados. Me pareció un tema interesante el nivel de locura que alguna gente tiene, que les impulsa a crear países ridículos, con una extensión casi imperceptible por los mapas, y aun así defienden que son un estado más, como cualquier otro.

Perfecto, pues aclarada mi impresión sobre dichos individuos, hoy toca hablaros sobre el Principado de Sealand.




El Principado de Sealand es un microestado, cuyo territorio se encuentra en medio del mar, a 10 kilómetros del Reino Unido. Una característica bastante graciosa, a parte a algunas que comentaré posteriormente, es que el territorio en sí es una antigua plataforma que allá por los años 40 funcionó como fuerte naval.

Roughs Tower, territorio de Sealand.
Paddy Roy Bates es el Príncipe de Sealand, que lo habita junto a sus familiares y algunos asociados en los escasos 550 metros cuadrados que la Roughs Tower (que es como se llama la plataforma) les brinda.

En realidad, explicadas estas características ya deberíais tener una idea de lo que es Sealand, pero no puedo terminar esta entrada sin contaros el incidente más parecido a una guerra sucedido en dicha micronación.

En 1978, aprovechando que Su Alteza Real (Paddy Roy Bates) se encontraba de "viaje internacional", el primer ministro de Sealand, Alexander G. Achenbach, secundado por un grupo de alemanes y de holandeses, tomó la Roughs Tower por la fuerza, reteniendo como prisionero al hijo de Paddy Roy Bates.
Éste, para hacer más patente, si cabe, su locura, se armó con un helicóptero y, con ayuda de algunos asistentes, retomó la fortaleza y declaró a los amotinados prisioneros de guerra. Cabe destacar que el Reino Unido se lavó la manos y no quiso saber nada de dicho incidente, debido a que ocurrió fuera de sus fronteras; en aguas internacionales. Pocas semanas duró el cautiverio de estos hombres, pero el caso es que ocurrió.


Escudo de Sealand.


Bandera de Sealand.











Esta historia, a mi parecer, es tan graciosa como extraña. Gracioso me parece cómo un hombre pudo "reconquistar un país entero" con un solo helicóptero, como extraño que se tome tan en serio a un grupo de gente aburrida proclaman "nuevo estado" a un amasijo de metal en medio de la nada.



¿Te gustaría conformar tu propio microestado? ¡Deja un comentario!

Un saludo, no sin antes mencionar y agradecer la idea de esta entrada a mi primo Migue, a quien se la dedico.



EduPE.