El Doberman y su origen como recaudador.


Estoy seguro de que si te gustan los perros o si, al menos, te infunden respeto, conoces al Doberman.

Un perro fuerte, grande y negro. Con el pecho marrón y las orejas puntiagudas y siempre tiesas. Ese perro que dicen que se vuelve loco cuando se hace mayor porque su cabeza es demasiado pequeña y el cerebro no le cabe. Ese, sí, el Doberman.


El hecho de que los humanos juegan a ser Dios es indiscutible. El afán que tenemos con poder controlar todo es imparable y, a veces, como en esta entrada, ese afán llega a fines insospechados.

Y te preguntarás qué tiene que ver esto con el Doberman. Pues sí, hay una unión. Y es que el Doberman es un perro creado por los humanos. 

Puede parecer mentira, pero no. De hecho el humano en cuestión es Karl Friedrich Louis Dobermann, un recaudador de impuestos que pensaba que su labor era demasiado peligrosa, debido a la posibilidad de ser atacado por sus "víctimas". No sé realmente cómo se le pudo ocurrir lo siguiente, pero como no estaba contento del todo con las diferentes razas de perro que usaba como compañeros mientras desempeñaba su difícil trabajo, decidió crear una raza a su medida. 

Después de usar y mezlcar diferentes razas como el Bauceron, el Manchester Terrier o el Rottweiler, nació un perro fuerte, grande y negro. Con el pecho marrón y blablabla, el que describí antes: El Doberman.

Esta nueva raza al principio fue denominada Polizeilicher Soldatenhund, que significa "perro soldado policial".

De modo que el Doberman nació para satisfacer las necesidades de los recaudadores de impuestos, labor muy acertada gracias a su carácter agresivo y su fuerza descomunal.

Hasta ahí llegamos los humanos, hasta el punto de crear un perro que funciona como una "herramienta de trabajo óptima" mezlcando razas de otros perros.






















Apuesto a que a partir de ahora, cuando veas un Doberman, lo mirarás con otros ojos.


Un saludo,


EduPE.