La primera persona fotografiada y sus botas sucias.

Me gusta mucho la fotografía. Pero no sólo echar fotos. El hecho de imaginarme el momento en el que se tomó una foto, lo que había detrás de la cámara, el contexto... no sé, me gusta.



Podréis adivinar que en esta entrada os traigo una imagen. Pero no una imagen cualquier, porque de ser así no la pondría en el blog, sino una toma bastante a tener en cuenta:

Es la primera fotografía en la que se retrató a una persona.

¡Y la historia es hasta graciosa!

Bueno, Louis Daguerre (1787 - 1851) fue un fotógrafo, pintor y decorador de teatros, que sentía muchísima curiosidad sobre todo por la fotografía.
Louis Daguerre

No os imaginéis que entonces era como ahora, quiero decir, nadie sacaba una camarita de fotos y gritaba "¡Foto Facebook!", para después pulsar un pequeño disparador y tener una instantánea a color llenar de caritas sonrientes prepara para ser subida a la red en unos segundos. Antes la fotografía era un concepto muy diferente.
Para empezar, había que usar las denominadas "cámaras oscuras" (foto de arriba), llegando a tardar hasta 2 horas para obtener una imagen. 

Pues bien, nuestro protagonista creó el Daguerrotipo (divulgado en 1839, después de hacer pruebas desde 1826), del que aunque no voy a dar muchos detalles, debido a que la entrada se haría muy aburrida y difícil de leer, cabe decir que consiguió reducir el tiempo de exposición de 5 a 40 minutos. Una verdadero avance para la época.

Aquí es donde entra nuestra imagen de hoy. Aquí la tenéis:


Una foto bonita, normal. En ella podemos observar el Boulevard du Temple en 1938, una concurridísima calle parisina.

Un momento, ¿Concurridísima? 

Pues sí. Aunque no se vean, en ese preciso momento había muchísimas personas circulando por las calles, incluso caballos y carruajes. Pero no salen porque, como hemos dicho antes, para tomar esta fotografía Louis Daguerre usó una exposición de 10 a 15 minutos, lo que significa que las cosas que se movían en la escena salen tan borrosas, pero tanto, que ni siquiera pueden verse.

Por esa regla de tres, es normal que sólo se vean los árboles y edificios. Pero, un momento, ¿acaso aquello que se ve abajo a la izquiera no es un señor con una pierna como levantada?

¡Sí! Y esa es la gracia de esta entrada, ¿por qué ese señor sale totalmente nítido (o todo lo nítido que la época permitía)?  

Pues porque durante todo el proceso de creación de esta fotografía, es decir, durante esos 10 o 15 minutos, a ese hombre ¡LE ESTABAN LIMPIANDO LAS BOTAS!


Aquí lo tenéis más ampliado:



Para salir así de bien, tendría que estar totalmente quieto todo ese tiempo.

Sé que alguno se preguntará ¿y el limpiabotas? Bueno, supongo que la mancha algo más amorfa que sale al lado de nuestro protagonista debía ser él, pero entiendo que unas botas no se pueden limpiar estando quieto, por lo que su figura sale menos reconocible, y no tiene ni forma humana.

Pd.: No se sabe si estas personas fueron colocadas por el fotógrafo queriendo que salieran en su toma.

Pd2.: Aquí tenéis otra entrada de una persona inquieta con lo que a la fotografía respecta: Las palomas fotgráficas de Julius Neubronner.

Poco más, sólo espero que ahora os guste un poco más la fotografía, un saludo,




EduPE.