El Homo Sacer, el castigo sagrado del Derecho Romano.

Esta es de esas entradas que me ha costado mucho escribir. Y ganas no me faltaban, sino información.


En el primer año de carrera, concretamente en la asignatura de Derecho Romano, tuve la suerte de conocer de pasada una figura perteneciente al derecho romano más arcaico: el Homo Sacer. Te aseguro que esta entrada no va a dejar indiferente a nadie. Te animo a seguir leyendo.


Hay que tener en cuenta que los romanos son los creadores de la mayoría del derecho actual. Crearon cosas que nos parecen tan modernas como el matrimonio y el divorcio. Pero por otro lado, ese mismo derecho tan aparentemente parecido al de hoy día, esconde también instituciones de lo más oscuras, como se puede imaginar.

Actualmente, si una persona comete un delito, es castigado. Es normal pensar que ese castigo será de prisión, además de una cuantificación monetaria si es el caso. En algunos países incluso hay cadena perpetua y, si me apuráis, también existe la pena de muerte. Fuera de debates que no vienen al caso, estas son las formas comunes actuales de castigar delitos.

Por su parte, el Derecho Romano castigaba de manera parecida a la actual en ciertos casos, pero había supuestos que eran considerados extremadamente graves, cuyo enjuiciamiento y castigo del criminal "escapaban" a lo humano.

El parricidio (asesinar a tu propio padre), el incesto (mantener relaciones sexuales con familiares) o el asesinato de cónsules, o políticos de la época, son claros ejemplos de los crímenes que recibían este tratamiento especial.

Aquí entra el Homo Sacer. Cualquiera que hubiese llevado a cabo alguno de los crímenes descritos arriba, entre otros, no sólo perdía sus derechos, sino que perdía su condición de ser humano. Se le nombraba Homo Sacer públicamente (hombre sagrado), por lo que escapaba de la esfera del derecho de los humanos.

Pero ser nombrado "hombre sagrado" parece más un regalo que un castigo, ¿no? Aquí entra el doble filo de esta figura:

El homo sacer escapaba de la esfera de lo humano, por lo tanto no era juzgado como humano, pero cualquier persona estaba totalmente legitimada para hacerle lo que quisiera, incluso asesinarlo, sin ser juzgada tampoco por ello.

Si se piensa con el cerebro de personas que vivieron hace miles de años, es hasta justo. 


Por lo tanto, un Homo Sacer podía ser masacrado en plena calle sin que nada ni nadie lo impidiera. No siendo esto legal, pero tampoco siendo ilegal.

Imaginaos que voy andando por una plazoleta y piso una araña, matándola a placer. ¿Alguien me diría algo? No. Pues podrías hacerle lo mismo con un Homo Sacer. (Sí, yo también lo veo extremadamente cruel).


Poco más que añadir, espero que hayáis conocido algo nuevo, y menos mal que este tipo de cosas ya no exsiten, porque con la sociedad de hoy en día, algo así me daría más miedo ahora que hace miles de años.  


Un saludo,



EduPE.

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