El ejército de 15.000 ciegos liderados por tuertos, gracias a Basilio II.

Lo de hoy es el ingenio bélico elevado a la enésima potencia. Me recuerda a aquel post de la Operación Fortitude, pero en versión Old-School. Hay seres humanos que ante la más mínima oportunidad se crecen, y el emperador bizantino Basilio II es claro ejemplo de ellos.


¿Quieres saber qué hacer si algún días capturas a 15.000 prisioneros de guerra? Continúa leyendo.
Para encuadrar este curioso capítulo de la Historia, tenemos que remontarnos al año 1014 d.C., fecha en que acabó la guerra entre el imperio búlgaro y el bizantino. Las batallas entre estos dos poderosos ejércitos se sucedieron durante casi 40 años, finalizando en la llamada Batalla de Kleidón.

Los búlgaros eran liderados por el zar Samuel Esteban, y los bizantinos por el emperador Basilio II, protagonista del hábil ardid que os traigo hoy.

Emperador Basilio II (958-1025)
La batalla de Kleidón tuvo como enclave el río Struma, concretamente el valle que lo abraza. Los búlgaros, en un impulso no muy hábil, vieron la oportunidad de dar la vuelta a la guerra y alzarse con la victoria atacando a los hombres del emperador Basilio II en ese lugar.

Al principio no parecía muy claro el vencedor, pero los bizantinos consiguieron rodear a los búlgaros, provocando que se desmoronaran. Asustado, el zar Samuel Esteban (no muy valeroso por su parte), dio por muertos a sus hombres y se escabulló, para conseguir cobijarse en la ciudad de Ohrid.

Si ahora dijera que Basilio II asesinó a los 15.000 prisioneros búlgaros que capturó, no tendría mucho sentido que lo publicara por aquí. Pero os prometo que este emperador no dejó indiferente a nadie.

Poco después, en la ciudad de Ohrid, el zar Samuel Esteban recibió la noticia de que los 15.000 que había dado por perdidos estaban siendo liberados, y que estaban llegando en pequeños grupos de 100 soldados.

Imaginad la visión del líder búlgaro cuando observó que los bizantinos, de cada 100 prisioneros, habían arrancado los ojos a 99, y habían dejado tuerto al hombre restante, para que los guiara de vuelta a casa. Así, 150 grupitos de 99 ciegos + 1 tuerto fueron llegado poco a poco a Ohrid.

De este modo, el imperio búlgaro perdería muchísimos recursos en mantener a tantas unidades inútiles, además del impresionante shock psicológico que supondría entre las restantes filas búlgaras el hecho de ver a sus hermanos mancillados de semejante forma.

Cuenta la historia que el zar murió de un ataque al corazón al ver esta estampa, y que desde ese momento, el emperador Basilio II pasó a ser conocido como Basilio Bulgaroktonos (el matabúlgaros).



Ni que decir tiene que esta astuta maniobra  dio por concluida la casi eterna guerra entre estos dos macro imperios, con los bizantinos como totales vencedores.


Espero que os haya gustado, ¡nos leemos!



EduPE.