Mini-Curiosidades, capítulo 2.

Hoy dejo por aquí cuatro pequeñas anécdotas que no daban para post completo, así que quedan preciosas para un nuevo capítulo de Mini-Curiosidades, espero que aprendáis (o que os sorprendáis).


Si no has leído los anteriores capítulos de Mini-Curiosidades, puedes empezar por AQUÍ, e ir avanzando por los capítulos que hay hasta ahora. ¡Al lío!


1.  El ensayo de la decapitación de Catherine Howard.

Catherine Howard fue una de las esposas del rey inglés Enrique VIII. Mucho más joven y bella que su marido, fue condenada (con pruebas irrefutables) por traición y adulterio. La noche antes de su decapitación, pidió que le trajeran el madero donde iba a arrodillarse horas después ante el verdugo para ensayar su propia muerte. Se llevó horas analizando la postura para que el corte fuera certero y le cercenara la cabeza de un tajo. Y así fue.



2. Ooparts, objetos fuera del tiempo.


Oopart es el acrónimo de Out Of Place Artifact (artefacto fuera de lugar). Es el término que se utiliza para referirse al descubrimiento de objetos que no deberían estar en el lugar donde son hallados, por pertenecer a épocas más modernas. Un oopart, de ser cierto, desafiaría a la cronología como la conocemos hoy día. Un famoso Oopart es el tornillo hallado en Rusia, incrustado en un fósil de 300 millones de años.





3. La curiosa muerte de Esquilo.

Esquilo, dramaturgo griego del 525 a.C, murió de una de las formas más "divertidas" que he oído nunca. Un oráculo le indicó que moriría golpeado por una casa, palabras que no entendió hasta que perdió la vida golpeado por el caparazón de una tortuga que había lanzado un quebrantahuesos. El pájaro confundió la cabeza de Esquilo con una piedra contra la que estampar a su presa, y dio en el blanco

(Lo más seguro es que los años hayan exagerado esta anécdota, pero tal y como ha llegado a nuestros días es diga de aparecer como mini-curiosidad).



4. Los pies de los austríacos.


En la marcha por el desierto contra el general alemán Rommel, los austríacos lucharon codo con codo con los británicos. Éstos sufrían todo tipo de heridas y ampollas en los pies debido a las altas temperaturas, mientras que los austríacos lucían sanos, sin dolencias aparentes al caminar. Cuál fue la sorpresa de los ingleses al descubrir que la "medicina milagrosa" que mantenía a las ampollas a raya de sus pies no era más que orina. Los soldados de Austria se empapaban los pies en su propia orina, lo que actuaba como protección en la piel y les evitaba las heridas.





Espero que hayáis aprendido algo nuevo, y recordad que podéis darme ideas para escribir Mini-Curiosidades usando el Buzón de Sugerencias.


EduPE.