Blas de Lezo, el mediohombre español que masacró a los ingleses en 1741.

Un buen amigo historiador me comentó una vez que la Historia está llena de personajes fascinantes que no son tan reconocidos como deberían. Todos sabemos de Napoleón, Alejandro Magno y Leonardo da Vinci, pero sus vidas, aunque curiosas, son excesivamente conocidas.

Blas de Lezo
 El personaje que voy a presentaros hoy es alguien que, guardando las distancias con los magnánimos mencionados hace un momento, bien merece su reconocimiento por la hazaña que llevó a cabo contra los ingleses defendiendo Cartagena de Indias. ¡Al lío!
Blas de Lezo y Olavarrieta fue un teniente general de la Armada Española que participó en numerosas batallas durante los 37 años que estuvo sirviendo a España. Incluso habiendo perdido una pierna, un brazo y un ojo, el apodado "mediohombre" fue un personaje bien conocido entre las líneas inglesas, principales enemigos de los españoles durante el siglo XVIII.

La anécdota que quiero contar hoy encuentra su ubicación en Cartagena de Indias, que fue uno de los puertos coloniales más importantes durante la época colonial española. Nos remontamos a marzo de 1741, cuando los ingleses empezaron el conocido como Sitio de Cartagena de Indias.

La ciudad estaba controlada por los españoles, siendo Blas de Lezo el encargado de su defensa. Aunque contaba con buenas infraestructuras para llevar a cabo su labor, los efectivos de los que disponía el teniente general eran escasos: apenas 3.000 soldados españoles, apoyados por 600 arqueros indios. Por su parte, por poco superaban el millar de piezas de artillería y sólo tenían 6 barcos. Un ejército que, a priori puede parecer suficiente, pero cuyas carencias quedaron a la vista cuando los ingleses aparecieron por el horizonte.


El 13 de marzo de 1741, el comandante inglés Edward Vernon, llegó a la bahía de Cartagena de Indias con la flota de guerra más grande jamás reunida hasta entonces, la cual sólo fue superada en efectivos varios siglos después en el desembarco de Normandía de la Segunda Guerra Mundial.

Edward Vernon
Casi 200 barcos con 30.000 hombres a bordo, entre los que había soldados e infantes de marina, apoyados por milicianos negros con machetes, que serían los primeros en las filas a la hora de cargar contra los españoles. 

Ante tal panorama, y lejos de rendirse, el mediohombre hizo alarde de su ingenio bélico y se enfrentó a los ingleses con sus limitados recursos.

Lo primero que hicieron estos fue eliminar varias fortalezas que se erigían a la entrada de la bahía de Bocachica. Bombardearon durante 16 días la zona, obligando a sus escasos 500 defensores a replegarse hacia la Fortaleza de la Bahía de Bocagrande.


Una de las primeras medidas que tomó Blas de Lezo fue la de eliminar 4 de los 6 navíos españoles a la entrada de la bahía de Bocachica, para entorpecer el paso de los ingleses por su estrechez, y así ganar algo de tiempo. Los dos barcos restantes fueron destruidos también (en contra de su opinión), para defender la entrada en la bahía de Bocagrande. 

Guía visual del Sitio de Cartagena

Ninguna de estas ideas fue un verdadero impedimento para los ingleses, que consiguieron entrar en la bahía de Bocagrande, y se dispusieron a tomar el último bastión español que quedaba: La Fortaleza de San Felipe de Barajas.

Empezó el bombardeo inglés. Vernon sabía que dentro sólo quedaban 600 hombres y envió una carta a Gran Bretaña anunciando la victoria, cosa que se celebró con la creación de medallas conmemorativas en las que se observaba a Blas de Lezo sometido por Edward Vernon.

Un error que cometió el inglés fue adentrarse en la selva para atacar el castillo de San Felipe por detrás. Durante la expedición, muchísimos hombres contrajeron la malaria, y además fueron recibidos por 300 hombres armados con espadas que los esperaban a la entrada de la fortaleza. En ese encontronazo, los ingleses perdieron más de 1500 hombres, además del incesante goteo de bajas que les causó la epidemia de malaria.

Medalla conmemorativa inglesa
Los británicos seguían avanzando hacia la fortaleza, hasta conseguir alcanzar sus muros. Este fue otro de los momentos más decisivos del Sitio de Cartagena de Indias, pues Blas de Lezo había mandado excavar un foso alrededor de la muralla, de modo que cuando los ingleses colocaron sus escalas, éstas se quedaron cortas y no pudieron acceder al interior. Quedaron en una gran explanada entre el fuego español y la peligrosa selva.

La masacre fue tal, que el 20 de abril de 1741 los españoles se permitieron la licencia de salir de la fortaleza y cargar con bayoneta contra los escasos ingleses que quedaban vivos, logrando repelerlos y hacerlos volver hacia sus barcos.

El 20 de mayo de 1741, los ingleses se retiraron, no sin antes quemar 5 de sus naves porque no tenían suficiente tripulación para llevárselas todas de vuelta a Gran Bretaña.

El Sitio de Cartagena se saldó con la friolera cifra de 9.500 muertos y 7.500 heridos ingleses, frente a los 800 muertos y 1.200 heridos españoles.

Durante esos días, Blas de Lezo, el "mediohombre", demostró que en la guerra no todo son números, sino que el ingenio y la estrategia marcan aún más la diferencia.